El documento de la muestra de Díaz se refiere a la muerte de un hermoso árbol de Ceiba que se encontraba en frente de la galería en los jardines de la Casa Amarilla, paradógicamente, mientras la muestra hablaba de la nutrida vida en la naturaleza y las situaciones del cotidiano el añoso árbol fue cortado y arrancado del sitio.
Nelson Díaz con su chispeante ingenio reflexiona sobre estos "dos sentidos de fin", pero que a su vez son un nuevo comienzo tanto para el maestro Castellón como para Nelson mismo, en tanto ellos son artistas no finaliza nada sino que comienza todo.












