martes, 4 de agosto de 2020

Abel Rodríguez: Árbol de la Abundancia



“Árbol de la abundancia”, pintura de Abel Rodríguez. 
Foto de Google Images. 2020
 

El “Árbol de la abundancia” es más que uno de los cuadros pintado por Abel Rodríguez, artista originario del Amazonas colombiano. Interrelaciona la gran figura arbórea con la materia origen: tierra y cultura, continentes, mares, ríos, selvas, montañas, volcanes, campiñas, ciudades, pueblos, mundo vegetal y animal. Observa la naturaleza viva con la inmedible dimensión del suelo terrestre, tan fragmentado por las manifestaciones y ambiciones de poder. 

 

Refiere a la natura (pachamama, figura mítica de tradiciones y narrativas en el continente), fuente dadora que surte la tierra fértil cargada de sustancias (humus) y de bonanza, pero, además, dona el talento a quienes la trabajan, en el momento de idear los métodos y herramientas que mejoren los frutos sacados al planeta, para alimentar la especie animal y por ende también a la humana.

 

La figura del árbol es un simbolismo que potencia esperanzas para muchos pueblos y culturas que viven del agro. La Ceiba pentandra, en Mesoamérica, figura sagrada para los Mayas, es vista como ese bien terrestre que merece respeto, en tanto su tronco hunde sus gambas y raíces en el suelo, piel del planeta, y por donde suben o bajan los espíritus del inframundo, buscando los ramajes para tener conexión con el supramundo, en su visión cósmica y cosmogonía.



“Árbol de la abundancia”, pintura de Abel Rodríguez. 
Foto de Google Images. 2020


 

Museo de Pobre & Trabajador -espacio virtual-, y la revista “on line” FATAL la Finalísima, nos preguntamos acerca del significado de “Espiritualidad SIN Religión”, apreciando su significado en distintas culturas y latitudes del mundo, ahí donde la materia origen, la tierra, es común denominador. La interrogante fue formulada a distintos actores creativos culturales y sociales de México, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Japón, India, Rusia, Italia, Perú, pero también, interesa la gran Colombia, con un representante de su comunidad originaria. 

 

Encontrarlo, es como un ritual de lo (im)posible, a pesar de que existen notas referenciales de gran valor, que permitieron focalizar su trabajo y pensamiento, todo se hizo de manera virtual, a como se estila hoy en día ante la agresiva pandemia del coronavirus.

                                                                                 

Visión de los pueblos amazónicos

El artista nonuya es conocedor de los secretos de extraer frutos a la tierra, plantas, vegetales -alimenticios y/o medicinales-, tener conocimiento de sus frutos abarcando a las criaturas silvestres que pueblan aquellas selvas. Don Abel es conocedor de relatos y narrativas que recrean la vida del antepasado, en común unión con la naturaleza, e imaginario simbólico para sus ingeniosas pinturas y dibujos, dentro de un encuadre del arte contemporáneo, el cual pivotea muy bien con gran parte de lo que se agregue después de la conjunción “y”. Esa incógnita, nos la despejó su producción creativa ataviada de matices semióticos e iconográficos.

 

Individualizar a un artista que manifiesta lo que cree, lo que ve y sabe de su entorno, y que me atrevería a caracterizar su obra como mapas conceptuales para estudiar sus relatos, en tanto registran la convivencia del humano con ríos, bosques, y las criaturas que dependen de ese profuso don para brindar alimento. 



“Árbol de la abundancia”, pintura de Abel Rodríguez. 
Foto de Google Images. 2020


 

Don Abel es un individuo crítico defensor de su comunidad originaria. Es quien sabe lo que come la ardilla, el pizote, el conejo, la danta, la hormiga, el ave, el murciélago, el sapo, los reptiles -pues en su pintura aparecen entre las figuras de enormes y añosas arboledas, providencia natural que brinda a todas sus criaturas lo poseído por el bosque-, abundantes dones dados por la tierra: semillas, frutos, verduras, vegetales, plantas medicinales, maderas, cortezas, bejucos, fibras, cáscaras, y lo representa en una exuberante copa de árbol, sagrado, como la materia sobre la cual yergue.

 

Icono de la abundancia 

Lo pintado por don Abel, es una pintura en acuarela y tinta china, de frondosos y reverdecidos abuelos de la selva. En el caso del sujeto observado, presenta otra figura arbórea con su copa más abajo, casi transparente, y que se desprende del mismo tronco, pues en su forma de cosmovisión, se habla de dos abuelos ancestrales, distintos y distantes en cuanto a posición en el territorio. Dichos arbolotes hasta parece que se tocan, se yuxtaponen y sobreponen, y lo hacen en forma tal que pudiera habilitar la idea de dualismo, bien y mal, convivencia cotidiana en aquella vorágine, que no es tan distinta a la ciudad actual, y aunque sea de concreto, es selva psicológica que cargan a espaldas esos habitantes de los bordes del Amazonas, cuando son desplazados de su ámbito natural.



“Árbol de la abundancia”, pintura de Abel Rodríguez. 
Foto de Google Images. 2020


 

La copa de esa figura es otro hábitat donde el artista pinta frutos, semillas, y en la parte del suelo los animales corren, rastrean, comen, y deja visible al pie del grueso tronco el hacha, que es parte del simbolismo del relato, pero también, representa la motosierra enemiga, que devela el forcejeo para sostener el poder entre quienes habitan el entorno, y quienes buscan explotar de manera irracional e intolerante aquel sagrado templo de recursos agotables del planeta.

 

En esa visión capturada por la imaginación del originario nonuya, el Árbol de la abundancia es sinónimo de huerto, campo agrícola mismo, proveedor, del cual nos alimentamos humanos y animales. 

 

De cada ramaje se nutren distintos pueblos y especies animales, denotan cada estación, cada ciclo de vida en aquel entorno. En lo más profundo de su ser, don Abel lleva a ese árbol interior, dentro, es el tronco portador de sus narrativas, vicisitudes y contingencias de un pueblo que, forcejea, para salir airoso cada día en el trance de la vida actual, tan impactada por la incertidumbre. 

 

Denominada como serie “chagras”, son dibujos con aplicación del verde, el croma de la selva, en tanto tienen como marco o escenario el bosque, variedad de tamaños que enmarcan los trazos, o texturas, y que pueden representar las zonas de trabajo: eras, cultivos, canales de irrigación. Esos recursos visuales que pueblan el cuadro, son una pormenorizada bitácora agrícola, estrategia para recuperar la tierra, pues es misión de quien conoce esos secretos, y son lenguaje de la ingeniosa práctica artística de Rodríguez.

 

Iimitya en Flora

Se trata de una paradigmática muestra curada por Flora en 2016, ciudad de Bogotá, titulada Iimitya, la cual suma a otras participaciones suyas en exhibiciones internacionales y presencia en museos, que le abren las puertas a la visibilidad y validación de su forma de expresión vernácula. Lo presentan con este ancestral pensamiento:

“El mundo estaba contenido en el creador mucho antes de la existencia de las plantas, los animales y los seres humanos. En ese primer mundo no había sol, no había fuego, pero lo de arriba, lo de abajo, lo del principio y el final estaba latente. Según Abel Rodríguez, todo su conocimiento lo tiene desde antes de nacer; no solo lo heredó de su linaje nonuya, sino que viene desde el origen mismo”. (Flora, Iimitya, 2016)

 

El arte de don Abel, y en particular sus dibujos, se mueven entre dos tiempos que convergen entre sí, y se transparentan uno al otro (como el referido árbol de la abundancia), lo cual toca lo cíclico de la naturaleza, distancias y tiempos. Como en una fábula, o lo ilusorio del mito, tienen voz los cultivos, el tiempo y el sitio o hábitat de cada especie, en esa “chagra” (cultivo) y “maloca” (escuela de la vida, universidad del día a día como lo define don Abel). 

 

En los dibujos se recrea un diálogo perenne, entre ambos componentes, y se vuelven algoritmo del fractal, o rizoma que brota donde uno menos espera, pero, como se dijo, también implica la lucha cotidiana por la existencia cuando unos están arriba, en la cúspide, y otros abajo, sin dejar de advertir envidia por aquella otra posición aventajada.

 

Agrega la presentación de Flora: “El árbol de la vida y la abundancia no es un simple árbol, sino el principio de todo lo comestible y el pilar cultural de los indígenas que habitan el bosque tropical amazónico”.

 

La serie “chagra” con la cual don Abel aborda la diversidad de cultivos y cosechas que nutren a su comunidad, son una especie de taxonomía o inventario donde representa yucas, tubérculos, frutos, semillas, rica diversidad alimentaria consumida por el poblador nonuya y su entorno animal. 



“Iimitya”, muestra de Abel Rodríguez en Flora. 2016.
Foto de Google Images. 2020


 

La pesca

Pero también, al ser comunidades que habitan la cuenca de los ríos, incluyen la trampa o nasa del pescador, un formidable tejido de bejucos para la pesca, que sorprende por sus dimensiones y morfología estructural. En particular, me parece observar la figura armónica de un toroide aunando dos esferas, entre las cuales penetra el agua e impide escapar al pez. Pero, en teoría, la forma atrae, consume, forma el remolino logarítmico, y cuela.

 

Son enormes cestas que se vuelve un objeto cargado de estética funcional, que, por su material y técnica, cautiva a los observadores y encanta a quienes como yo buscamos explicar las fuerzas que potencian esas configuraciones topológicas y morfológicas, tan propias del orden natural.

 

Defensor de la cultura y naturaleza

Durante los años 90 abandonó con su familia el territorio Nonuya natal, territorio secuestrado, para entonces, implantando un campo de batalla para el conflicto armado colombiano. El “Nombrador de las plantas” como es conocido en su tierra, fue participante en la catorce Bienal Dokumenta de Kassel, Alemania, y recibió en 2014 el premio Príncipe Claus, que distingue a personas de altos quilates, quienes preservan sus costumbres o cultura, y que, a pesar de tantas adversidades en esa vorágine, son patrimonio intangible de una nación y humanidad.

 

Se le reconoce como el sabio nonuya, recuperando para preservar la memoria y conocimientos ancestrales: relatos, mitos, espiritualidad sin religión, sanadora de la cultura herida y agria por la globalización, el canibalismo, filibusterismo y neoliberalismo actual. Don Abel es defensor de los sistemas ecológicos y biosfera de una de las cuencas más importantes del planeta, como es el Amazonas.


“Chagra”, pintura de Abel Rodríguez. 
Foto de Google Images. 2020


 

Dibujos y acuarelas 

Para agregar aun algo más a este comentario repasando algunas referencias, sus obras son retratos del hábitat y pueblos distinguidos como sagrados, en tanto protegen una memoria de la cultura y el hábitat, que pierden dada la voracidad extractiva de la selva, socavados además por la violencia, pobreza, carencia de oportunidades para esos grupos étnicos, arrojados y empujados hacia las periferias de las ciudades, desplazados y sin indemnizar, por las compañías extractoras de las riquezas del planeta.

 

Los investigadores Jorge Lopera y Juan G. Betancur, Universidad EAFIT, Medellín, en un artículo académico titulado “Cosmovisión nonuya e imagen poscolonial en el arte colombiano: una mirada a la obra de Abel Rodríguez”, introducen el pensamiento y tradición acerca del origen del gran río Amazonas, para proponer cómo el arte de Rodríguez testimonia la lucha contra las contingencias actuales para aquellos pobladores autóctonos. Agregan:

 “Cuentan los relatos de las comunidades indígenas que habitan cerca de los ríos Amazonas, Mirití-Paraná y Caquetá que en el origen de los tiempos había un Árbol Río que dio origen al mundo del agua. Del árbol se derivaron tres ríos: uno que vuela, otro que corre caudalosamente sobre la tierra y uno que corre de manera subterránea. El mito se refiere al río Amazonas”.

 

En internet corre un video en el cual don Abel explica el carácter y significado del Gran Árbol de la Abundancia, el documental es copioso en detallar esos orígenes y entorno protegido, en tanto el símbolo de sombrilla protectora es esperanzador, ofreciendo sombra para guarecerse. El vocablo alimentarse puede también tener significado de reconocer a su cultura origen, investigar su tradición, el sí mismos, y caracterizar a aquel árbol insigne, la “zarza ardiente” que cada uno lleva dentro.

 

Para Adolfo Colombres, citado por Lopera y Betancur en el mencionado estudio: 

el arte, en especial el indígena y el popular, busca reproducir los mecanismos del mito con el fin de perdurar y alcanzar la categoría de patrimonio social. Rodríguez, quizá de manera inconsciente, intenta elaborar sus dibujos mediante tales mecanismos, esto es, de la relación entre las estructuras simbólicas y su simétrica representación de lo sagrado”.

 

Indagando documentos y publicaciones en internet, dada la actual dificultad que representa permanecer en casa, solo conectado con el mundo por celular y computadora, encontré un singular documento de don Abel, del cual publico el fragmento liminar:

 

Antes de formar la tierra, pues dice la palabra que él era el árbol en que había todo, todo lo que la vida de la humanidad iba a ser. El cuerpo de él era un árbol. En ese árbol estaba toda clase de frutales, estaba la luz, el agua, toda la yuca comestible. Cuando se formó la tierra, de su cuerpo él dejó las plantas de la yuca, las plantas frutales, toda clase de plantas de diferentes tamaños y altura.

Después de que se formó la tierra se pudo empezar el trabajo que llamamos de la chagra. Pero antes de empezar el trabajo de la chagra, estaba la palabra de lo que se llama la maloca. Antes de la maloca estaba la palabra de vida que tiene que ver con todo el conocimiento que hay que aprender antes de trabajar. Nosotros practicamos y manejamos todos los saberes que tienen que ver con la vida de los seres, de los tiempos, del mundo, del aire y del agua. Por eso nuestros conocimientos siempre están con la selva, el aire, el sol, las estrellas, el agua y la tierra, que es nuestra madre”.

 

Aborda lo que nos interesa en este estudio, la tierra como dadora de vida, esperanzas y abundancia:

“La tierra es nuestra madre porque en ella se produce todo. En ella nosotros tenemos que apoyarnos para tener vida. Y si no hubiera tierra, si no hubiera sol, aire, agua, pues nuestra vida no sería”.

 

Y, en tanto buscamos un marco de acercamiento a lo espiritual, sin religión, agrega:

“Entonces, toda la vida estaba en el cuerpo del Creador. Primero parecía como un árbol pero nadie lo veía, porque no era visible. En palabras se le menciona porque así es como se empezó a enseñar, a dibujar, a contar la historia, el cuento, y se fue ilustrando cómo vamos a vivir, a sacar la figura de lo que se conoce”.            


“Iimitya”, muestra de Abel Rodríguez en Flora. 2016.
Foto de Google Images. 2020


Importa preguntarse o validar -y, con esto concluir con este estudio al trabajo creativo de don Abel Rodríguez-, qué aprendizaje trae la experiencia de observar la obra de un maestro originario. ¿Qué me queda? Preguntarse, ¿ví abrirse algún bosquete en el muro de los saberes, y potenciar el arte de este artista? ¿Hasta dónde llevar esta observación a través de documentos y referencias? Las limitaciones de esta crisis sanitaria por el contagio del covid19, la abundancia del árbol con su sombra bondadosa y múltiple, me cobijó y pude escudriñar el conocimiento de la figura del artista pintor, defensor de las tradiciones y costumbres del pueblo nonuya en la zona amazónica de Colombia.

 

Se agradece la colaboración de la artista Carolina Valencia, el arquitecto Rómulo Polo y el artista Christian Salablanca.

 

El sentido de la abundancia espiritual que caracteriza a estos pueblos, quienes ven y persiguen esa bonanza en la naturaleza, y mantener esperanza en sus creencias, conforman los relatos y cosmovisión que traducen a la realidad actual las vivencias de los abuelos, quienes, como don Abel, impregnan a una pintura, no solo el talento creativo, sino que le transmiten su fe de documentador y cartógrafo creativo de su cultura.

 

 

Referencias a artículos en internet

Flora, institución cultural e investigación en Bogotá

http://arteflora.org/participantes/abel-rodriguez

MUNDO AMAZÓNICO 5: 285-295, 2014

https://revistas.unal.edu.co/index.php/imanimundo/article/view/45812/48343

*Universidad EAFIT, Medellín, Colombia 

(http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-12762017000200245 )  

Instituto La Visión 

https://institutodevision.com/visionarios/abel-rodriguez/

Videos

Abel y Árbol de la abundancia

https://www.youtube.com/watch?v=DTXyXAqWEss

Abel en Flora

https://www.youtube.com/watch?v=a9e1rnpYp74

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 3 de agosto de 2020

Mariela Richmond: Sacar frutos a la tierra

En estos ya cuatro meses de encerrona debido al contagio del covid 19, surgen inquietudes para avanzar con proyectos antes previstos, pero sin la debida previsión de tiempo para realizarlos. Quedarse en casa, pendientes solo de reuniones en zoom o en whatsApp, implicó la idea de contactar y entrevistar a artistas de todo el mundo, maestros y emergentes, para atender a sus inquietudes respecto a tópicos, como el de la tierra y lo sacro de trabajar con esta materia origen. 


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.

 

La artista Mariela Richmond, atendió a mis preguntas, y sus respuestas son sorprendentes. Ilumina ese algo más que apenas sospechábamos y que tendremos necesidad de sostener y continuar, ampliar e incorporar al léxico del proyecto e investigación, pensamiento y bosquejos de una práctica agrícola creativa que se transparenta con la artística.



Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.

LFQ. En tus fotografías, dibujos, acuarelas, mixtas, performances, percibo un acercamiento al agro, y por ende a la tierra. ¿Qué significado albergas en tus reflexiones, acerca de esta materia origen del planeta: la tierra?

 

MRVNo estoy segura si esta conexión empezó antes de la pandemia, lo que sí tengo claro es que en el momento de encierro prominente, hace unos 5 meses atrás, mi cabeza funcionaba mejor, cuando estaba cerca de la tierra. En contexto, mis papás tienen un terreno en Cervantes, hace ya 10 años, durante este tiempo de cuarentena, he estado trabajando de la mano con sus proyectos en Cartago. 


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.


Divido mi tiempo en dos partes de la semana, San José y Cartago. Los fines de semana voy a trabajar la tierra con ellos, ahí he encontrado lugares de pensamiento y acción, que responden a la investigación en la que estoy actualmente. Hace unos meses, escribí una propuesta que seleccionaron como parte del programa: Becas de Confinamiento del Centro Cultural de España en Costa Rica, junto con otras instituciones de Colombia y España. La propuesta de trabajo, toma como partida una entrevista de Pancha Rodríguez*, donde ella propone la necesidad de rotar la mirada a la tierra: brotar, seguir naciendo, seguir soñando y sanar el agrotóxico y el prejuicio que se tiene hacia el trabajo con la tierra. A mi criterio, hay un trabajo político y artesanal alrededor de la siembra, es un trabajo de hormiga donde hay que replantear la noción de paso del tiempo, de organización, de responsabilidad y cuido. Estos grandes temas son los que estoy revisando, en los procesos de crecimiento de diferentes plantas, la tierra como un gran laboratorio de percepción. 

 

* Francisca “Pancha” Rodríguez es representante de ANAMURI (Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas de Chile) es una de las fundadoras de La Vía Campesina. 

https://www.grain.org/es/article/entries/1099-entrevista-a-pancha-rodriguez

 


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.

LFQEn la foto de una planta de espinacas, es una ofrenda de esos frutos que sacas a la tierra. ¿A quién la ofrendas? 

 

MRVPues más que ofrendar a algo o alguien, los frutos de la tierra, en este caso las espinacas creo que la tierra nos la brinda a nosotras. Cosechar es un evento mágico, hay un rito de cierre entre el tiempo de siembra-cuido-espera, con la posibilidad de que ese alimento pueda formar parte de nuestro cuerpo. 

 


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.


En el caso de las espinacas, son una planta super generosa y de suelos poco exigentes, eso quiere decir que puede crecer casi en cualquier parte, una de las vecinas de Cervantes, doña Ligia, me comentaba que la espinaca es como hierba mala, porque crece muy rápido y casi en cualquier parte  y época del año. Es una planta particular, porque florea muy rápido, sin dar tiempo a que se formen grandes cantidades de hojas, pues en ese momento se empiezan a deteriorar.  

 

Estas particularidades de cada planta, es lo que me asombra y me tiene tomando notas y dibujando, tratando de entender los ritmos, especies, contextos. 


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.


LFQ¿Qué sentido de espiritualidad asumes?

 

MRVPienso la espiritualidad como un comportamiento sincero y honesto desde lo que siente, piensa y acciona. 

En relación con el trabajo desde la tierra que estoy desarrollando, para mi está íntimamente vinculado con mis padres, quizá verlos trabajando tan procesualmente el proyecto, ha calado en mi forma de entender el cariño y esperanza que ellos colocan en la siembra, pero también en la forma de ir construyendo patrimonio hacia el futuro. 

Sembrar es confiar en los procesos que van más allá de nosotras mismas, hay muchas cosas pasando en las raíces que no podemos ver, igual la espiritualidad, una confía en esas energías que poco puede explicar, pero reconoce que existen, salvan, cruzan bordes, sanan inclusive.


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.


LFQ¿Por qué la huerta con plantas silvestres, pero también medicinales y vegetales comestibles, se convierten en tu material para elaborar conceptos artísticos?

 

MRVHay una pregunta en la investigación que para mi tiene que ver con la sobrevivencia en el presente, con lo que comemos y lo que podría servirnos como medicina. 

 

Me interesan estos saberes, casi ancestrales o así me gusta llamarlos, algunos ya olvidados. Archivarlos, documentar los procesos y observar los detalles, es ya en sí misma una labor de sistematización propia de un proceso artístico, o al menos de los proceso artísticos que a mi me hace sentido. 


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.


Valorar las voces de personas que trabajan en el campo, que han aprendido a leer las lunas, los colores, las formas… tiene una potencia política y un valor poético, que creo que apenas voy asimilando. En esta primera etapa, todo es muy expandido, pasa por muchos lugares: trabajo de gestión con la red local, registro fotográfico, escucha y anotación, traducción a imágenes o acciones, ordenar las ideas, leer y tratar de escribir sobre este tejido. Suena enorme y así lo siento, pero no hay prisa, la tierra va dando sus propios tiempos, pausas y cosechas.


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.


.LFQ¿Cómo nace una obra de arte desde esta perspectiva de la agricultura?

 

MRVMe gusta pensar que los procesos en los que me encuentro están más cercanos al arte-educación y no solamente a una obra de arte tal y como se conoce más tradicionalmente, porque siento que estoy aprendiendo, soy una alumna de la tierra, ahora tengo conocimientos que antes no y que tienen que ver con la observación y la escucha. 

Cuando escribí para la Beca de confinamiento propuse que el punto de partida era dedicarle más mayor enfoque y más tiempo a lo que estaba pasando en los procesos de siembra, cuando empecé a trabajar, me encontré con otras colegas que desde sus espacios estaban resonando con mis preguntas y deseos, empecé conversaciones con la Red de Mujeres de Cervantes y esto ha hecho que que los procesos vayan tomando rumbos bien particulares, pensar la siembra y el feminismo, pensar en el valor político del trabajo de las mujeres con la tierra, el paso de conocimientos de generación en generación, todo se va ligando poco a poco. 


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.


LFQ¿Cual es la naturaleza de esos bordes tan porosos entre tecnica o tecnologia agricola y el arte? ¿Sigue siendo arte de la tierra, o del entorno, o Land Art?

 

MRVSobre estas preguntas que me hacés, no tengo respuestas claras, tampoco veo bien los bordes, me pasa que estoy tan curiosa por los procesos que no me cuestiono si estoy de un lado o de otro entre la técnica agrícola y el arte, voy siguiendo intuiciones, haciendo tareas pequeñas, sencillas. Cada fin de semana hay que avanzar con cosas distintas, pero eso nunca se sabe bien, hay que observar y accionar en el presente. No dejar que pase mucho tiempo.

 

He mezclado últimamente los tiempos de fotografía con el de aporcar las plantas, el de registro en dibujos o diagramas, con el de la cosecha, el de escritura, con la observación estando frente a las plantas, es un gran tejido por ahora y yo dejo que eso suceda así, quizá responde a mi forma de ir hilando las ideas, los procesos, los deseos, las personas incluso. 


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.

 

LFQPero también te interesa la teatralidad de la accion artistica, la cual captas con fotografía. ¿Como se gesta el concepto?, ¿que amarras con dicho lenguaje? 

 

MRVLa inclusión del cuerpo en mis propuestas, hace unos años que se ha vuelto vital, la teatralidad o escenificación potencian traducciones de ideas que yo no he logrado con un medio pictórico. 

 

Tengo en pausa un proyecto sobre Mujeres Armadas* que poco a poco se ha ligado con este proceso, porque es evidente para mí, que una va sedimentando sus saberes y sus preguntas. Con esta exploración anterior estaba leyendo sobre La Ley Revolucionaria de Mujeres del EZLN y sobre las Mujeres de Maíz de Guiomar Rovira, hay muchas preguntas que me atraviesan el cuerpo, me emociona pensar en imágenes escénicas que dialoguen con estos textos, no solo desde la fotografía, si no también como forma de ligarlo con los procesos de educación y arte que voy visualizando. 

 

*Acá más sobre Mujeres Armadas:

https://lnns.co/wQFgB80-Izu

 

Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.

LFQ¿Hasta dónde quieres llevar estas propuestas?

 

MRVPor ahora, quiero seguir observando, mi papá quiere comenzar una bitácora más formal sobre los avances que vamos encontrando en la siembra, poner atención a las lunas, a las plagas, a los que vamos decidiendo sembrar…, mi madre quiere que comencemos un laboratorio sobre secado de plantas, enfocarnos en plantas medicinales. Yo les seguiré la cuerda, porque creo que en ambas vías puedo aportar y los temas de archivo me emocionan.

 

Por otro lado, he estado planeando con algunas colegas de la Red de Mujeres de Cervantes, dentro del comité de Mujer y Tierra, algunos proyectos que avanzan poquito a poquito, ya que por temas de la pandemia no podemos encontrarnos, pero pienso que se ligan muy bien con mis preguntas alrededor de una Escuelita de la Tierra: accionar las huertas familiares y hacer red entre las mujeres que producen desde esa zona. 


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.

LFQ¿Qué requieres revisar? ¿Qué marcos o estructuras conceptuales te definen tu participación creativa con la naturaleza? ¿Cómo de-construyes la manifestación artística?

 

MRVComo te contaba, antes de decidir que lo que estaban pasando con los procesos de la tierra en Cervantes, formaba parte de mi práctica investigativa en arteducación, ya venía con temas rondándome la cabeza, por ejemplo, la soberanía alimentaria, la trabajamos en una sesión de La No-Escuela, con el colectivo La Ruidosa Oficina*, del que soy parte. 

 

Por otro lado, temas que tienen que ver con las mujeres, la cosmovisión y medicina, también me interesan mucho. Con mi papás, llevamos un curso sobre plantas medicinales con Silvia Astorga, una colega ingeniera agrónoma, que nos enfocó en la extracción de los principios activos de éstas plantas, que quizá nos lleve a otros caminos de producción desde las plantas-medicina. 

 

Con respecto a la manifiestación artística, no creo que haya límites ahora, cada semana se van sumando posibilidades, redes, textos, mujeres vecinas, colegas con temas afines, posibilidades de exhibición… Hay esperanzas. 

 

*Acá más sobre LaRuidosaOficina:

https://nohagalatarea.com/historias/la-ruidosa-oficina-no-escuela



Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.

LFQ¿Cuestionas algo, sirve el arte para levantar la mano y decir que cosas andan mal en la cultura,  en este caso también la agricultura?

 

MRVSi, siempre hay que de qué desconfiar y por tanto, cuestionar.

 

Las cosas no andan bien con el arte, la educación, la cultura en general. La sostenibilidad, por ejemplo, es un tema fundamental, la noción de trabajo artístico, las reglas de la producción… yo me siento desgastada en esas estructuras, prefero la hibridez, el poliamor investigativo, el intercambio, buscar otras formas de uso de nuestras herramientas artísticas, nuevas formas de economia. 


Mariela Richmond: La cosecha, con certeza, llegará. Foto cortesia de la artista.

En un futuro, quisiera que esta investigación produzca redes colaborativas de éstos intercambios, la mirada a la tierra, en mi caso, ha dado giros importantes, siento útil el tiempo que dedico a estos saberes, se engrosa la necesidad de profundizar en diferentes temas, en continuar con las preguntas, resonar con las necesidades -casi urgencias-, de un contexto puntual. 

 

Recordé un pedacito del apartado quinto de Ley Revolucionaria de Mujeres, que quiero compartir para cerrar:

 

(2014) La agricultura familiar es un tema que internacionalmente se impulsa alrededor del mundo. “La cultura es trabajar la tierra”, “No nos van a poder quitar nuestra cultura“. No lo vamos a permitir...Nosotros seguimos trabajando en la producción de todo lo que necesitamos, de las semillas y de todas las cosas necesarias...  

 

sábado, 1 de agosto de 2020

Cecilia Nuin entrevista a Rolando Castellón




Rolando Castellón. X Bienal de Arte Centroamericano, 2016. 
Retrospectiva en el Museo Nacional. Foto cortesía del artista. 

1. Cecilia: ¿Cómo se inició en el arte y quién ha sido el o la artista más influyente del mundo en Ud?

Rolando: Pues soy autodidacta y trabajo intuitivamente por el placer de expresarme. Lo hago desde que tengo uso de razón cerca de los 5 años hasta el presente que lo hago como profesional. La persona más influyente, he sido yo mismo, por la constancia y compromiso personal con mis ideas. También recuerdo a mi tío, Edmundo Alegría que me hacía las tareas de arte en primaria, ya que yo me declaraba incompetente sino era lo que yo quería hacer.





Rolando Castellón. X Bienal de Arte Centroamericano, 2016. 

Retrospectiva en el Museo Nacional. Foto cortesía del artista. 


 

2. Aclárenos acerca de la escena artística de la Galería de la Raza en San Francisco en los años 70.

 

Siendo de personalidad introvertida rechacé invitaciones a ser parte de un colectivo, excepto el fútbol. Por conveniencia acepté convertirme en director del programa de arte en una organización comunitaria. Mi primera decisión fue iniciar un espacio expositivo y fundar la Galería de la Raza. La segunda propuesta fue elegir un director artístico por el período de un año y así todos los miembros del colectivo aprenderíamoslas labores administrativas. Recientemente, la Galería de la Raza celebró 40 años de su fundación.




Rolando Castellón. X Bienal de Arte Centroamericano, 2016. 
Retrospectiva en el Museo Nacional. Foto cortesía del artista. 


 

3. Por favor díganos acerca de sus proyectos y experiencia como curador en SF MOMA.

En 1972 fui contratado para dirigir un programa multicultural que enfatizara el arte y la sociedad denominado “Museum Intercommunity Exchange” (MIX) 1972 – 1981. Las responsabilidades incluían exposiciones y artes performativas de los barrios minoritarios afroamericanos, asiáticos, latinoamericanos y mexicanos. Organicé 38 exposiciones, conciertos de música, danza y poesía. También se organizaron proyectos en las respectivas comunidades.



Rolando Castellón. Rastros, 2005, MADC. Foto cortesía del artista. 



Rolando Castellón. X Bienal de Arte Centroamericano, 2016. 
Montaje de retrospectiva en el Museo Nacional. Foto cortesía del artista. 



Rolando Castellón. X Bienal de Arte Centroamericano, 2016. 
Montaje de retrospectiva en el Museo Nacional. Foto cortesía del artista. 


4. ¿Cómo es que dejó de trabajar para SF MOMA? 

El tema socio-político de la programación era difícil de manejar para SF MOMA dado el contenido acusativo contra el establecimiento neo-liberal de la época. También tomaron como excusa el recorte de presupuesto dada la crisis económica impactando el ámbito de la cultura.






Rolando Castellón. X Bienal de Arte Centroamericano, 2016. 
Obras presentes en el Museo Nacional. Foto cortesía del artista. 



5. ¿Y cómo fue ser curador de Sesnon Gallery en Porter College, UC Santa Cruz? Háblenos del trabajo que hizo siendo una galería pequeña comparada con SF MOMA.

Sesnon Gallery en UC Santa Cruz fue el espacio donde continué el programa que había empezado en SF MOMA. Allí organicé 76 exposiciones y se publicaron muchos catálogos. La limitación de espacio era irrelevante, ya que lo importante era el contenido en pro de la educación estudiantil. UCSC fue el lugar oficial de mi retiro.




Rolando Castellón. Joyas de Pobre. Bienal de Venecia 2011. Foto cortesía del artista. 


 

6. Tengo entendido que despues Ud. se mudó a Costa Rica. Por favor cuéntenos acerca de la exposición Mesótica II: regeneración.

Mesótica II fue la primera exposición colectiva de arte centroamericano organizada enteramente por curadores del istmo. Mesótica II tuvo un itinerario por cinco ciudades europeas: Madrid, París, Roma, Turín y Appledoom, Holanda. El título de la exposición describió el proceso de restauración sociopolítica y cultural del istmo. También introdujo una generación activa en el discurso artístico global.





Rolando Castellón. X Bienal de Arte Centroamericano, 2016. 
Obras en la retrospectiva en el Museo Nacional. Foto cortesía del artista. 



 

7. Cuéntenos de su papel de curador en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) en San José, Costa Rica y de su colaboración en proyectos con Virginia Pérez-Ratton.

Virginia y yo nos encontramos por casualidad. Ella venía de un viaje, no sé de donde, y yo había emigrado por segunda vez a Costa Rica. En uno de sus viajes, ella había descubierto quién era yo. Al ser designada como directora del MADC, ella me contactó para que me encargara del departamento de curaduría. Las colaboraciones funcionaron a la perfección. 




Rolando Castellón. X Bienal de Arte Centroamericano, 2016. 
Obra en la retrospectiva en el Museo Nacional. Foto cortesía del artista. 


 

8. Háblenos del proyecto que Ud. crea haya sido de suma importancia para Costa Rica y la región. 

En realidad, la inserción del MADC y la programación internacional fueron de suma importancia e instrumental para el desarrollo del arte del área centroamericana. En relación a una exposición puntual sería Estrecho Dudoso* que fue de carácter global. De igual importancia fue la organización de la conferencia a nivel centroamericano Temas Centrales con el resultado de un libro con colaboraciones de historiadores del istmo y de México.




Rolando Castellón. X Bienal de Arte Centroamericano, 2016. 
Obra en la retrospectiva en el Museo Nacional. Foto cortesía del artista. 


 

9. ¿A qué proyectos artísticos se está dedicando últimamente?

En colaboración con Luis Fernando Quirós hemos organizado ocho versiones del proyecto didáctico Mayinca, cuyo tema enfatiza la influencia de la cultura y el arte indígena mesoamericano en el arte contemporáneo. Además, insisto en mantener vivo el interés en nuestra cultura milenaria.




Rolando Castellón. X Bienal de Arte Centroamericano, 2016. 
Obra en la retrospectiva en el Museo Nacional. Foto cortesía del artista. 



 

10. Nos podría decir cuál sería su consejo para la nueva generación de artistas.

Toda generación trae su propia energía para mantener la creatividad activa en las diferentes disciplinas. El consejo es simplemente trabajar y mantener una actitud seria con integridad y deseo de superación personal para contribuir al desarrollo cultural.

 

 

*Estrecho Dudoso fue curado por Tamara Díaz  Bringas y Virginia Pérez-Ratton en el 2006.

Cecilia Nuin es graduada de UC Santa Cruz en historia del arte, y se interesa en proyectos de arte y del medio ambiente.

 

 



--